La modificación de horarios en el West End de Ibiza, en el ojo de la polémica

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Dos turistas en la zona del West End de Sant Antoni, en Ibiza. E.M.

Los locales de una de las áreas de ocio más conflictivas de Sant Antoni deberán cerrar a las 3 de la madrugada y las terrazas a las 23 h

Empresarios y PP creen que “pagan justos por pecadores”

Una de las áreas de ocio más conocidas y conflictivas de Sant Antoni de Portmany, el West End, presentará la próxima temporada importantes novedades. Tras ser declarada Zona de Protección Acústica Especial, todos los locales deberán cerrar a las 3 de la madrugada y las terrazas de los bares serán retiradas a las 23.00 horas. Con esta medida, el Ayuntamiento asegura que quiere mejorar la degradada imagen del barrio, aunque la modificación de horarios ha provocado todo tipo de críticas, principalmente por parte de los empresarios de este núcleo turístico y comercial portmanyí.

El alcalde Pep Tur Cires defiende la medida. «Debemos ser capaces entre empresarios y Ayuntamiento de que no se incumpla la normativa sobre ruidos y seguramente debe pasar la solución por cerrar antes. Estamos abiertos a negociar y hablar. Las medidas que hemos propuesto se ajustan a esta declaración de Zona Acústicamente Protegida que será el West. Las soluciones siempre deberán centrarse en lograr cosas diferentes y, para conseguirlo, debemos hacer cosas diferentes», matiza el primer edil.

Tur no descarta estudiar algunos planes de mejora para ayudar a los empresarios afectados, nunca compensaciones económicas, «porque seríamos injustos con los otros vecinos si aprobáramos algún tipo de beneficio fiscal».

El PP en Sant Antoni reitera que la medida «va en contra de los empresarios que sí cumplen las ordenanzas». «El Ayuntamiento, en vez de atacar a todos, debería empezar por hacer cumplir la normativa porque algunos que la incumplen son quienes provocan un exceso de ruido en la zona. Pagan justos por pecadores y el Consistorio debería enfocar sus funciones hacia estos negocios. Además, las mediciones realizadas se llevaron a cabo en muchos locales que, precisamente, incumplen las ordenanzas, así que son mediciones no legítimas», afirma un portavoz del PP en la localidad.

Al igual que los empresarios, desde la formación consideran que las sanciones impuestas en 2017 contra quienes incumplen la ley «son sólo una pequeña parte de todo lo que hay, porque si se sancionaran todos los incumplimientos de la zona, los expedientes serían muchísimos más».

«Es necesario también que aumenten los efectivos policiales, más presencia de agentes. Ahora, sólo atacan a los empresarios, sin dejar trabajar a quienes cumplen», reiteran. El PP también lamenta que la nueva limitación horaria entre en vigor a «muy pocos meses de la temporada y algunos locales descubrirán que no les sale a cuenta porque viven de las terrazas y muchos no hará ni falta que abran». Las medidas «tan radicales», insisten, deberían haber sido anunciadas con suficiente tiempo de antelación, un año o más según el PP, para que los empresarios buscaran soluciones. «El Ayuntamiento es incapaz de hacer cumplir las ordenanzas y lo que hace es que paguen justos por pecadores», concluyen.

Los empresarios, principales afectados por la medida, lamentan también el cambio de horario. Pepe Colomar, propietario de un local en el West, afirma que el problema lo provocan quienes trabajan durante horas con las puertas abiertas, incumpliendo las normas y haciendo que la contaminación acústica sea mayor. Este hecho «hace que todos paguemos de alguna manera por el incumplimiento de unos cuantos». «El Ayuntamiento debe hacer cumplir las ordenanzas, pero no lo hace de manera efectiva», sentencia.

Este empresario califica como «ridículo» que el Consistorio haya iniciado la tramitación de unos 40 expedientes en 2017 por diversos incumplimientos. «Sobre el papel puede parecer algo grande, pero sólo es una muestra de lo que pasa en el West. Si hubieran controlado más, habrían interpuesto muchas más denuncias y no hay que olvidar que los que incumplen son locales reiterativos. Cómo es posible que no sepan impulsar medidas más drásticas contra ellos», apunta Colomar.

«FALTA DE CONSENSO»

El joven es consciente de que el barrio «debe mejorar», renovando zonas degradadas y «nuestro turismo, es posible que no sea el mejor, pero si queremos cambiar, debemos hacerlo entre todos». «Con estas medidas tan drásticas nos borran del mapa directamente», concluye destacando la «falta de consenso» en esta polémica.

Colomar tiene claro que presentará alegaciones, proponiendo algunos cambios que beneficien a los afectados. «Si no hay un control efectivo de las normas, no sirven para nada. En el West, hace años que tenemos este escenario. Sólo hay que pensar en el tema de los relaciones públicas en la calle, prohibidos desde hace año, pero todos seguimos viendo a estos trabajadores en la vía pública. Sale muy barato incumplir en Sant Antoni», insiste.

El Ayuntamiento dará un plazo de seis meses para que los empresarios puedan llevar a cabo las obras necesarias para insonorizar sus locales de ocio, que deberán contar con limitadores de sonido. El límite de contaminación acústica en una zona declarada residencial como el West End es de 55 decibelios en horario de descanso, cuando la media diaria de este barrio en verano se supera ampliamente con 85,9. La medida podría ser una realidad a partir de febrero.

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