“Cuando estoy componiendo intento no ser muy intelectual”

Con “Sueños y pan” (Esmerarte, 17) se cierra una –primera– trilogía dentro de la era Xoel López. Más de veinte años después de empezar a escribir canciones, el músico gallego sigue arreglándoselas para pagar las facturas sin sacrificar (o sacrificando lo justo) sus sueños.

“La libertad de una mente infantil respecto al arte es algo que, como artista, me interesa mucho conservar”, señala el coruñés para explicar que Jaguar, tema que abre su último trabajo, no trata únicamente sobre su hijo. Hace veinticinco años que empezó a componer y, además de no haber perdido las ganas de experimentar, Xoel López sigue escuchando con suma atención cada pregunta que le lanzan. Y con el mismo interés responde y se adelanta a los acontecimientos, como que Sueños y pan sea considerado su álbum de la paternidad. “Podría haber hecho un disco infantil, pero no es el caso. Sigue una trilogía que se cierra y que, en el fondo, es una búsqueda artística”.

“Sueños y pan” es el tercer capítulo del relato discográfico –que sigue a “Atlántico” (12) y Paramales” (15)– de una nueva fase en su carrera, así como de su vuelta a España. Si bien nuestro encuentro sucede en una cafetería madrileña entre viajes a Bogotá y México, el disco rezuma más de un lustro de estabilidad geográfica en la que ya fue antaño su ciudad de residencia. Tanto que Madrid da título a una emotiva letra donde la referencia al Puente de los Franceses (que conecta con la carretera de A Coruña) también evidencia que nunca le quita ojo a su tierra de origen.“Cuando estoy componiendo intento no ser muy intelectual, que sea algo visceral. Lo que me salga, luego ya descubriré por qué”. Sus raíces gallegas se han ido integrando en esta nueva etapa estilística con la misma naturalidad, y esta vez se manifiestan en la nana “Durme”, el recuerdo de infancia “Serpes” (“En medio de la montaña lucense, cualquier recuerdo es en gallego”) y en el inesperado solo de gaita –a cargo de Xose Manuel Budiño, quien ya coloboró con Xoel en la era Deluxe– de “Jaguar”. “Lo grabó con mucho estilo y desparpajo en un tema que, aparentemente, no pedía una gaita. Hay que luchar contra lo establecido, pues ahí lógicamente habría ido un solo de guitarra o piano. ¿Qué podíamos meter que no fuera lo obvio?”.

A su ya conocida afición por los ritmos afrolatinos se ha sumado el deseo de inclinarse por sonidos más actuales (“los de mi generación”), fijándose en los ochenta y noventa, con menciones a Peter Gabriel o Beck. “No soy un chaval de dieciséis años, no voy a hacer trap de repente, no me toca”. Y todo confluye en un álbum más coral –con músicos como Charlie Bautista–, pero también de intenso trabajo desde el inicio con el productor Ángel Luján, que además incluye su primer dueto: “Frutos”, junto a Miren Iza (Tulsa).

Músico y cantante versátil e inquieto, desde 2012 ha ido añadiendo ingredientes a una receta que no convenció a todos en su día, aunque cree que sus seguidores ya se han acostumbrado al sabor. “Me ha costado. He perdido a parte de mi público por el camino, pero creo que ha sido para que nos entendiésemos bien”. Buscando el equilibrio entre llevar sus proyectos a buen puerto y pagar el alquiler desde que su pasión se convirtió en su profesión, a día de hoy, Xoel puede decir que se gana el pan a base de cumplir sueños. “Sí, es una buena definición, ahí sí que te digo que sí”.

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