Biblioteca Pública – Ramón González Férriz analiza en “1968. El nacimiento de un mundo nuevo” los hechos y consecuencias de las revueltas de hace cincuenta años

(Entrevista de Manuel Sollo). También envejecen los mitos. Cincuenta años hace ya de aquel 1968 tan conflictivo como utópico, que se arriesga ahora a ser petrificado en una de las habituales conmemoraciones anuales. Es lo que tratan de evitar algunos de los diversos estudios y ensayos publicados ya o que lo harán en los próximos meses sobre la efeméride. El primero ha sido “1968. El nacimiento de un mundo nuevo” (Debate), de Ramón González Férriz. Lejos de la complacencia y el idealismo, detalla en una crónica histórica lo ocurrido entonces en nueve países y analiza sus influencias en la sociedad actual. Sin organización previa ni coordinación, las protestas emergieron por doquier, de naciones capitalistas y desarrolladas a dictaduras comunistas. Con una mirada liberal, el autor parte de que las revueltas vinieron a cuestionar el mundo salido de la II Guerra Mundial en una década de prosperidad y estabilidad, destaca el rechazo a la guerra de Vietnam como aglutinante, resalta el alejamiento mutuo entre las clases trabajadoras y los universitarios, desacraliza el Mayo francés, se adentra en la latente violencia que degeneró en terrorismo, explica la victoria del neoconservadurismo como reacción a las algaradas juveniles y valora la vigencia de su legado, ampliamente asumido por las democracias. De todo ello, y con fondo musical, dialogamos con González Férriz, periodista y analista político.

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